Despertar en Galvarino

Una de las cosas más fascinantes de despertar en Galvarino, es mirar el cielo, limpio y celeste como en ningún lugar. Lo triste, es darse cuenta que un sector tan hermoso, con personas tan gentiles, alberga historias de una cultura ancestral, que la verdad pocas personas conocen a cabalidad.

 Mirar desde fuera una cultura significa sólo conocer un ideal, pues gracias a la experiencia que Esencia Mapuche nos ha brindado, hemos podido dimensionar en parte, lo que viven a diario muchos mapuche, propietarios de tierras ancestrales que en la actualidad se encuentran viviendo en pequeñas extensiones de tierra, que están lejos de alcanzar siquiera un cuarto del total real, enfatizando que hoy son los alemanes, específicamente la familia Bouchman, la que hace un par de décadas se tomó las tierras, pasando por alto muchos títulos de merced, entregados paradójicamente por el propio estado, el que sin escrúpulos hoy ampara este accionar fomentando a través de la prensa, una imagen distorsionada del pueblo mapuche, mostrando imágenes de enfrentamientos e incendios que muchas veces han sido un montaje, incluso en este lugar, personas no mapuche, que tienen familiares carabineros, reconocen saber que muchas veces los obligan a provocar incendios para inculpar ante la prensa al mapuche, tal cual lo hacen cuando infiltran carabineros en marchas estudiantiles en Santiago.

 Encontrarse inmerso en esta situación de desolación, desamparo legal, y pobreza, hace que aquellos mapuche con mayor capacidad de resiliencia, piensen en sus peñi, y en el futuro de esta cultura tan golpeada por este sistema, un sistema que excluye pensamientos y culturas distintas, y que hoy muestra a la mayoría de los chilenos no mapuche, una visión violentista del pueblo mapuche, siendo que la mayor violencia la ejercen el estado a través de sus diarios allanamientos.

Saludos fraternos, Daniela Castro

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Como empezó todo. – How it all started.

Caía un aguacero ese día, a mediados de octubre en Temuco, cuando conocí a May por primera vez. El plan era encontrarse en un café de la zona, pero los planes cambiaron cuando el cielo desató sus aguas sobre la tierra. Yo había calculado mal el tiempo de cocinar el pan integral de zapallo italiano que lentamente se doraba en el horno.  Entonces, May se puso las pilas para ponerse sus botas de lluvia y correr diez cuadras en la lluvia hasta la casa de la abuela de Juanchi, donde él y yo nos quedamos durante nuestra visita a esta sureña ciudad.

Juanchi, mi novio de más de dos años, me habló de May unas semanas antes, cuando le expresé mi interés en fotografiar el pueblo mapuche. Me habló de cómo la participación de ella en la Fundación Melton la había llevado a China y a India, donde fue clave en la planificación de proyectos culturales de arte. Esta es nuestra chica, pensé. Juanchi y yo sólo pasábamos por Temuco en una visita corta, pero sabíamos que una reunión con May sería clave para determinar los próximos meses de nuestra vida.

Abrimos la puerta y entró May jadeando, ya que había acabado de correr un kilómetro hacia nuestra casa y tenía chorros de agua cayendo de su abrigo. Nos abrazamos mientras que colgábamos su chaqueta en una silla de madera cerca de la estufa de gas.Cuando terminamos de charlar trivialidades y ya teniendo en nuestras panzas un pedazo caliente de pan de zapallito italiano, una pregunta silenciosa esperaba pacientemente ser preguntada. Entonces … ¿qué clase de proyecto que vamos a hacer?

Casi cinco meses han pasado. May y yo pasamos ocho días maravillosos en una comunidad Mapuche en Romopulli Huapi. Escribíamos en el blog y Twitter en las noches desde el cerro más alto de la isla con una vista del lago y la luna reflejandose en él, pues éste era el único lugar donde podíamos encontrar conexión de nuestro proveedor de Internet inalámbrico.

Antes del viaje, Juanchi nos había presentado un plan de comunicación estratégica para las distintas fases del proyecto y nos contactó con periodistas y organizadores comunitarios que nos sorprendieron a todos con su intenso apoyo hacia el proyecto. Una amable desconocida nos ayudó, a través de facebook, a escoger el nombre “Esencia Mapuche” para el proyecto. La Fundación Melton a través de sus fondos, nos dió US$1258 y cerca de 40 colaboradores nos ayudaron a recaudar US$1850 en Kickstarter, superando la meta de financiamiento y dejándonos con US$3108 para el proyecto. Estamos muy emocionados de que en una semana a partir de mañana sea la apertura de nuestra primera exposición en Temuco.

Nos sentimos honrados, muy agradecidos por el amor que hemos sentido de tantas personas a lo largo de este proyecto. Desde nuestros increíbles anfitriones, nuestros generosos financiadores y hasta la atención exclusiva de nuestro enmarcador, hemos recibido más de lo que podíamos haber pedido.

Esperamos que el amor recibido no tenga su destino dentro de nosotros, sino que sólo pase a través hasta que cada uno de ustedes pueda tomar parte de él también. Desde el equipo de Esencia Mapuche, les mandamos un fuerte abrazo!

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There was a downpour in Temuco that mid-October day when I first met May.  The plan was to meet each other at a café in the area, but plans changed as the sky unleashed its waters upon the earth. I had miscalculated the cooking time on a loaf of whole-wheat zucchini bread that was slowly browning in the oven, so May made the effort to slip on her rain boots and run ten blocks through the storm to Juanchi’s grandmother’s house, where he and I were staying during our visit to the southern city.

Juanchi, my boyfriend of over two years, talked to me about May a few weeks earlier when I expressed my interest in photographing the Mapuche people. He told me about how her involvement with the Melton Foundation has taken her to China and India where she was key in planning collaborative cross-cultural art projects. This is our girl, I thought. Juanchi and I were only passing through Temuco on a short visit, but we knew that a meeting with May would be key to how the next few months of our lives would pan out.

We opened the front door and in rushed a panting May, who had just sprinted a kilometer to our house and had streams of water shooting down from the hood of her rain jacket. We exchanged hugs as we hung her jacket over a wooden chair near the gas furnace.

Once small talk subsided and we each had a warm piece of zucchini bread in our bellies, a silent question waited patiently to be asked. So…what kind of a project are we going to do?

Almost five months have passed. May and I spent eight wonderful days in a Mapuche community on the island Romopulli. We blogged and tweeted at night from the highest hill on the island overlooking the moonlit lake—the only place where we could find connection for our wireless Internet provider. Juanchi provided a strategic communication plan for the various phases of the project and connected us with journalists and community organizers who shocked us all with their intense support of the project. A kind stranger over Facebook helped us pick the name “Essence of the Mapuche” for the project.  The Melton Foundation gave us $1258 and nearly 40 donors helped us raise $1850 on Kickstarter, surpassing our funding goal and leaving us with $3108 towards the project. We are pretty stoked that a week from tomorrow is the opening for our first exhibition in Temuco.

We are honored, extremely grateful and humbled by the love we have felt from so many people throughout this project. From our amazing hosts to our generous funders to the undivided attention from our custom framer, we have received more than we could have asked for. We hope the love doesn’t make its home within us, but that it only passes through and each of you can take part in it as well. From the Esencia Mapuche team, we send you a big hug!

by Brittany Peterson

@brittanykamalei

@EsenciaMapuche

Valores Familiares – Familiar Values

Una mapuche, una gringa y una chilena caminan por senderos en Quechucahuin mirando el lago y recolectando moras. Entre los “ay!” que se oían esporádicamente por meter las manos entre las zarzas, hablábamos de las vidas en familia. De lo distinto que habia sido para nosotras 3.

Patty nació en el comedor de su casa,  al igual que todos sus hermanos. Se crió al alero de su tía, porque ella necesitaba gente para ayudar en el campo y nunca tuvo hijos. Aquí los niños se crían obedeciendo a los adultos y los adultos trabajando la tierra. Puro trabajo. El abuelo de Patty fue lonco de esta comunidad y su papa lo fue también pero solo por un momento.  Su trabajo de temporero en otras localidades de la región le impedia estar mucho tiempo aqui en la comunidad, entonces renunció la renombrada posición.

Estas historias familiares son tan distintas a las de Britt y las mias. Yo intentaba hablar de la enseñanza de valores a traves de cuentos infantiles de Hans Andersen o los hermanos Grimm y Britt ni los conocía. Siento que tengo mas conexión con ella, por estar expuesta al internet y a la las “metas de éxito occidentales,” pero resulta que por la variedad de conocimientos ofrecidos en estos medios, no siempre escogimos los mismos. Entonces las historias de Patty me parecen familiares porque narran la interconexion que existe entre las familias y los parientes.

Hay distintas clases de gringos, chilenos y mapuches. Probablemente no somos los mejores ejemplos de los estereotipos que conlleva nuestra etiqueta gentilistica. Nuestras infancias fueron marcadas por distintos eventos y personas, con altos y bajos, con necesidades suplidas y no cumplidas, pero todas parecen tener la misma magnitud en efecto en nuestras vidas. y han pintado nuestro comportamiento hacia valores similares de respeto, sinceridad y amistad.

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A Mapuche, a gringa and a Chilean walk along a path in Quechucahuin looking at the lake and collecting blackberries. Among the sporadic yelp from brushing our hands up against the prickly plants, we talked about our family life—about how different it had been for the three of us.

Patty was born in the dining room in her house, the same as the rest of her siblings. She was raised under the care of her aunt, because the aunt needed someone to help with the farm and never had children herself. Children here are raised obedient to adults and the adults working the earth. Pure work. Patty’s grandfather was the lonko (chief) in the community and her father was lonko as well, but only for a brief time. His work in other regional communities impeded him from being present in the community for much time, so he soon renounced the esteemed position.

These family stories are so different from Brittany’s and mine. I tried to talk about values I learned through children’s stories by the Grimm brothers, and Brittany was unfamiliar with those stories. I feel like I have more of a connection with her because of our dependency on the Internet and the “western goals of success,” but that doesn’t mean that we necessarily share the same interests in this world of possibilities. So Patty’s stories seem familiar because they relate the profound interconnectivity that exists among immediate family and relatives.

There are different types of gringos and Chileans and Mapuche. We probably aren’t the best examples of the stereotypes that accompany the labels of our stereotypes. Our childhoods were marked by different events and people, with highs and lows, with necessities fulfilled and unfulfilled, but all of them seem to have the same magnitude of effect on our lives. They have painted our behavior towards similar values of respect, sincerity and friendship.

by May Garces

@maycina

@EsenciaMapuche

Estamos en Romopulli Huapi

La micro que tomamos de Pto. Saavedra a Romopulli huapi va llena. Aun así, nuestra maravillosa anfitriona nos cuenta que no está “tan” llena hoy. Que usualmente van repletos. Esta única micro rural pasa 2 veces al día (algunos días) y conecta a más de 30 comunidades mapuches de 20-30 familias cada una con Pto. Saavedra. Estas familias utilizan este medio para ir a comprar y vender sus productos para trámites medicos y actualizarse con “el mundo” .

Ya de regreso a los hogares, el camino de ripio nos lleva cansados y respirando polvo la mayor parte del viaje . Sin embargo, el paisaje que acompa;a nuestro camino parece esfumar cualquier atisbo de incomodidad.

Porque ustedes no saben! No saben lo impresionante del paisaje acá!

Ver al lago Budi, en el marco del océano, con islas verdes y rojas posándose serenas sobre él, es inigualable. Remar por este lago olfateando el lugar donde echar las redes para pescar, mirando a la luna alzarse como un queso gigante por detrás de los cerros y su reflejo alumbrándonos los pasos, es un honor que se siente grande y con la boca cerrada.

Estamos con Britt profundamente asombradas de tanta belleza.

Y también de las conversaciones. Nos hospeda una familia importante dentro de esta comunidad y nos han podido hablar abierta y francamente acerca de la situación que se vive en esta isla. De los problemas dentro de estas 254 hectareas de terreno. Y de como se vive un día que también se hace corto, construyendo muebles para la casa, recolectando frutas, esquilando las ovejas, pescando, cocinando, tejiendo, compartiendo y administrando la vida en comunidad.

Hoy fue un bellisimo día. Y estamos bien. Aún más motivadas de hacer un excelente trabajo.

Nos dormimos ahora…escuchando el mar ronroneando a lo lejos.

Nos leemos mañana!

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The bus we took from Puerto Saavedra to Romopulli Huapi is full. Still, our wonderful host assures us that it is not “as full” today. Usually they are packed.

This rural bus passes by 2 times a day (only some days) and connects more than 30 Mapuche communities of 20-30 families each, with Puerto Saavedra. These families

utilize this transportation to travel to buy and sell their products and get updates from “the world,” among other things.

We see them returning home. The bumpy road is taking us there, sleepy and breathing dust for most of the trip. However, the landscape, which accompanies us, seems to fade any notion of being uncomfortable.

You have no idea how impressive the landscape is!

To see the Budi lake in the frame of the ocean, with green and red islands resting calmly upon it, is beyond comparison. To row on this lake, sniffing where we should throw the nets to fish, to see the moon rising like a giant cheese behind the hills and its reflection guiding our steps, it’s an honor that feels too big to articulate appropriately. Britt and I are profoundly moved by all this beauty, and also by all the conversations. An important family of this community hosts us.

They’ve chosen to talk to us open and frankly about de situation of the island. About the problems that happen in this 134 acres of land and about how do you live a day that also feels short here, building furniture for the house, collecting fruits and vegetables, shearing the sheep, fishing, cooking, knitting, sharing and managing life in community.

Today was a beautiful day. And we are well, and now even more motivated of doing a great work.

So we’ll go to sleep now… hearing the sea purring from afar.

We’ll be back in touch tomorrow!!!

by May Garces

@Maycina

@EsenciaMapuche

Mi relación con el pueblo Mapuche – My relationship with the Mapuche people?

Cual es mi verdadera relación con el pueblo mapuche?…pensaba esto ayer cuando iba a buscar a Britt al Terminal de buses.
Sí, nací en Chile pero mis antepasados son en mayoría españoles que se casaban entre primos para evitar “mezclarse con los indios”. Eso no afectó mayormente a mi familia inmediata. Los estereotipos y discursos producidos, no eran necesariamente discriminatorios hacia nadie, aunque si se acercaban más a la exaltación de la cultura extranjera del norte (USA). Eso es un hecho.
Nací en Temuco y he pasado 24 de mis 26 años aquí, pero nunca tuve una cercanía al conflicto de la identidad mapuche. Y el conflicto que ésta provocaba en la identidad chilena. Estas cosas puedes ser muy sutiles de ver y muy fáciles de dejar pasar, especialmente cuando día a día se desdibuja esa identidad en extremos. Violencia terrorista versus turismo pintoresco.

Mi verdadera relación con el pueblo mapuche, es una de respeto y admiración por sus historias, sus colores y su creatividad. No tengo una fascinación turística. Mi interés nace de la certeza que tengo de la existencia de una profunda belleza, detrás de esos ojos, de esa piel, de esa tristeza, de esas luchas, de esa sonrisa. Belleza que no quiero que alguien me cuente y que ésta vez quiero yo descubrir.

 

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What is my true relationship with the Mapuche people? … I was thinking about this yesterday when I went to look for Britt to the bus terminal.
Yes, I was born in Chile but my ancestors are mostly Spanish, who married among cousins in order to avoid “mixing with the indians”. This didn’t affect my immediate family in a major way. The stereotypes and discourses were not necessarily discriminatory, rather they were more of an exaltation of the foreign culture of the North (USA).That’s a fact.
I was born in Temuco and I have spent 24 of my 26 years here, but I never had closeness with the conflict of the Mapuche identity and the conflict it caused in the Chilean identity. These things are too subtle to see and very easy to miss, especially when that identity is blurred every day in extremes.Terrorist violence versus picturesque tourism.

My real relationship with the Mapuche people is one of respect and admiration for their stories, culture, colors and creativity. I do not have a touristic fascination. My interest stems from my certainty of the existence of the profound beauty behind those eyes, that skin, that sadness, those struggles, that smile. I don’t want someone telling me about this beauty. This time I want to discover it by myself.

by May Garces

twitter:
@maycina
@esenciamapuche